lunes, 15 de septiembre de 2014

Ante el inicio de las negociaciones por un III Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC)

El próximo 31 de diciembre finaliza el periodo de vigencia del II Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva, cuya vigencia comprendía los años 2012-2013-2014. Este acuerdo, firmado por CCOO, UGT y la Patronal, ha significado una agresión mayúscula y un  retroceso para los trabajadores de décadas como lo acredita su contenido porque, entre otras cosas:
  • Modifica las relaciones entre representación legal de los trabajadores y empresarios, incrementando las causas por las cuales la patronal podrá ampararse para modificar las condiciones laborales a su casi libre antojo y las retribuciones salariales por el trabajo. Básicamente, tira por tierra todo, liberando de obstáculos a la Patronal para arremeter contra los derechos de los trabajadores y desarmando a éstos para su defensa ante dichos ataques.
  • Fomenta la atomización de la clase trabajadora mediante la destrucción de los convenios colectivos sectoriales en beneficio de los convenios empresariales, imposibilitando así cualquier respuesta unitaria de los trabajadores de un sector ante un posible recorte de condiciones laborales.
  • Abre la vía a la reducción salarial en base a la situación económica de la empresa ‐ actual o futura ‐, pudiendo realizar una reducción salarial si el empresario prevé pérdidas o, simplemente, obtiene menos beneficios de los esperados, dando rienda suelta a la ingeniería financiera para enmascarar dichos beneficios si lo desea.
  • Posibilita la modificación de las condiciones laborales: cambios de jornada, aumento de la duración de las mismas según requerimiento de la empresa (distribución irregular del 10% de la jornada anual), trabajos fuera de categoría, etc.
  • Aboga por eliminar lo que considera "complementos obsoletos" no sujetos a la productividad, como es la antigüedad, único complemento que a día de hoy supone un incremento salarial en los trabajadores del sector y pretende, en todo caso, sustituirlos por complementos aplicables de manera subjetiva a gusto del empresario como es la productividad.
  • Elimina también las categorías en función de la formación y crea las "divisiones funcionales", un término ambiguo bajo el cual se podrá colar prácticamente cualquier trabajo que ahora mismo se imposibilita por estar por encima o por debajo de la categoría.
  • Promueve también la creación de los minijobs, la externalización de producción en todos los niveles, hasta el punto al que estamos acostumbrados en el sector TIC y, peor aún, lo legaliza permitiendo el trabajo en un mismo centro de personas de empresas matrices y subcontratadas sin que sea considerado como cesión ilegal de trabajadores.
  • En cuanto a los salarios, el II AENC estableció unas "subidas" salariales del 0% para 2012, 0,5% para 2013 y 0,6% para 2014.


Este II AENC no sólo significaba la aceptación de la antiobrera Reforma Laboral realizada por el gobierno de Zapatero (PSOE) en 2010, sino que en Enero de 2012 le daba el ok al gobierno de Rajoy para que profundizase el ataque iniciado por Zapatero a a los trabajadores imponiendo su Reforma Laboral, que ha producido un auténtico genocidio laboral, donde los corrompidos sindicatos CCOO y UGT han jugado un papel fundamental - como acredita el reconocimiento a esos sindicatos realizado por Deutsche Bank en un informe  sobre  la política económica de Rajoy afirmando "Creemos que la cooperación de los sindicatos son un activo clave para España, a la hora de atraer inversión extranjera directa (…) la reducción de los costes laborales han sido la principal vía de ajuste del sector privado en España (…) para ello han hecho falta dos condiciones: la aplicación de reformas estructurales y la cooperación sindical. ¡Aunque el Partido Popular mantiene la mayoría absoluta en el Parlamento, no podría haber dirigido el país sin el apoyo implícito de los sindicatos".


Los efectos de la política de rendición y traición de CCOO y UGT, de las dos reformas laborales y el II AENC, están ahí: Paro, precariedad, despotismo empresarial ilimitado y una devaluación de los salarios de un 20%; hechos todos ellos que enriquecen todavía más a los empresarios pero que profundizan todavía más la crisis económica. Máxime cuando las empresas – fruto de la ingente cantidad de dinero recibido en subvenciones e incentivos del Estado y de los monstruosos beneficios acumulados estos años – están haciendo acopio de maquinarias más sofisticadas con objeto de lanzar a todavía más trabajadores a la calle y rebajar todavía más los salarios. Esa es la ecuación del gobierno de los empresarios y de los bancos para mantener este sistema corrupto. Y es que la esencia del capitalismo no es el pleno empleo sino el mayor desempleo, sin protección social alguna, para que el grado de explotación sea máximo y, con ella, los beneficios económicos de empresarios y banqueros.

El día 4 de septiembre empezaron la patronal y los sindicatos – todos ellos financiados por el Estado y que salen en la prensa un día sí y otro también, salpicados por multitud de casos de corrupción – a pergeñar un nuevo Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) donde, en materia salarial, ya han puesto las cartas boca arriba: La Patronal quiere más moderación salarial y los sindicatos subidas salariales ligadas a los índices de productividad de la empresa. Ambas propuestas son nocivas para los trabajadores y garantizan renovar un nuevo periodo de devaluación salarial y de empobrecimiento aún mayor de la mayoría trabajadora.

La solución a los problemas de los trabajadores no vendrá nunca de la mano de aquéllos que nos explotan y nos roban el fruto de nuestro trabajo, los empresarios, ni de aquéllos que nos venden y nos traicionan para perpetuar la explotación y el enriquecimiento de los empresarios a costa nuestra. Es hora de que los trabajadores cojamos la rienda en la defensa de nuestros derechos – hoy inexistentes – y de nuestros intereses pues es evidente, y a los hechos nos remitimos, que aquéllos que nos han vendido a los trabajadores a cambio de dineros públicos obtenidos por la corrupción nos empobrecen y nos niegan la vida digna; ellos forman también parte de nuestro problema.

Es hora de la unidad y de la organización de los trabajadores desde la base. ¡Compañero, para conquistar nuestros derechos y por unas condiciones dignas, únete y organízate con el sindicalismo de clase, afíliate a la CSC!



Sección Sindical de la Coordinadora Sindical de Clase (C.S.C.)


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