martes, 13 de diciembre de 2022

PARA CONSEGUIR MEJORAS, NOS DEBEMOS ORGANIZAR

En los últimos comunicados os hemos estado trasladando cómo la clase trabajadora ha ido perdiendo poder adquisitivo de manera progresiva en este período de escalada de precios que estamos sufriendo, no solo en España, sino en todo el entorno de la Unión Europea. Y mientras la clase obrera pierde poder adquisitivo y se empobrece cada vez más, vemos cómo las empresas y sus dueños acumulan cada vez más riqueza.

Y una vez somos conscientes los trabajadores y trabajadoras de esta situación, la cuestión natural que nos surge es: ¿QUÉ podemos hacer para solucionarlo?

La primera percepción es la de que el problema –no llegar a fin de mes, ver cómo cada vez tenemos más gastos y, sin embargo, nuestro salario queda congelado, etc.─ es una cuestión individual, un problema propio, que solo nos afecta a nosotros por unas circunstancias particulares que nadie más tiene. Para ello, la propaganda tanto de los medios como de la propia empresa nos hace creer que contrarrestar sus consecuencias es suficiente para aliviar nuestros problemas, sin atacar directamente a la raíz de los mismos. Si la situación de empobrecimiento nos produce ansiedad, ahí está presta la empresa para decirte que con unas meras técnicas de coaching/mindfulness puedes afrontar el estrés y la ansiedad y seguir produciendo para que ellos se lleven sus beneficios porque, claro, es mejor para ellos tenerte produciendo que de baja médica.

Como consecuencia de esta percepción, los trabajadores y trabajadoras piensan que huyendo de una empresa a otra (que en la mayoría de los casos forma parte de la misma patronal, no lo olvidemos) ya darían carpetazo a sus problemas. Sin embargo, a la larga, la mayoría de los trabajadores se dan cuenta de que "en todos sitios cuecen habas" y lo que era una mejora puntual, se torna luego en estancamiento. Y es que, lejos de competir, en estos casos las empresas se organizan en una Patronal (en el caso de las empresas del sector TIC, en la AEC -Asociación española de empresas de consultoría-) para establecer las "reglas del juego", entre las que están los salarios que van a pagar a los trabajadores. Si bien puede haber algunas pequeñas diferencias, de manera puntual, el contexto es el mismo para todas y, si se mira con la perspectiva del tiempo, vemos cómo esos salarios se han ido depreciando enormemente en todas las empresas respecto a las ganancias de éstas.

Entonces, si las empresas se organizan entre ellas para determinar las condiciones de los trabajadores y trabajadoras del sector, ¿por qué nosotros persistimos en hacer la guerra por nuestra cuenta?

Y es que en esta lucha desigual ─la individual de un trabajador o trabajadora contra toda la organización de la empresa─ la balanza siempre se inclina hacia el lado con más poder. Es aquí donde surge la necesidad de la organización, puesto que el garantizar la mejora de las condiciones del colectivo, de nuestro entorno, es lo que va a permitir que nosotros mejoremos nuestra situación individual. Es más, si esta organización trasciende las paredes de la empresa y se ensancha la organización de los trabajadores en todo el sector, las condiciones mejorarán para todo el sector y, en concreto, para los trabajadores y trabajadoras de una empresa determinada.

Entonces, la lucha ya no es individual de un trabajador contra toda la estructura de la patronal, sino que es la lucha de un colectivo, colectivo en el que el individuo está integrado como uno más. Las fuerzas no se diluyen sino que se suman. Ya no es la lucha por las condiciones particulares de un individuo, sino las nuestras junto a la de los nuestros compañeros y compañeras.

Pero, una vez explicado QUÉ hay que hacer para conseguir nuestras mejoras, la siguiente pregunta es ¿CÓMO trabajamos para conseguirlas?

Cuando desde ASC llamamos a la organización de los trabajadores y trabajadoras, esto es a lo que nos referimos: a unir nuestras luchas con la de nuestros compañeros, a hacer un frente común para ir todos en la misma dirección, para confrontar nuestros intereses con los de los dueños de la empresa, dando cada uno lo que podamos y obteniendo cada uno lo que necesitemos:

"De cada uno según su posibilidad y a cada uno según su necesidad"

Porque no todos sabemos hacer de todo o no todos disponemos del tiempo suficiente para llevar a cabo cualquier tarea en aras de conseguir estos objetivos. Pero cada uno, como individuo, tenemos unas cualidades que podemos poner a disposición de la organización para que ésta avance en la consecución de las conquistas para todos: las propias y las de nuestros compañeros y compañeras. Y la aportación puede ser desde transmitir una idea, poner a disposición nuestro conocimiento para llevar a cabo esas ideas hasta, incluso, simplemente aportar económicamente (mediante la cuota sindical de afiliación) para que se pueda llevar a cabo esa idea. Además, no todos tenemos las mismas necesidades, pero debemos ser lo suficientemente sensibles a las reivindicaciones de quien está a nuestro lado y saber que, si un compañero o compañera obtiene una conquista, ésta es una victoria para todo el colectivo y de la que en un futuro nosotros también nos podemos aprovechar.

Por lo tanto, debemos ver que la organización somos nosotros mismos y no ver a la organización como un agente externo al que acudir cuando tenemos un problema. El sindicato ─y ASC en concreto─ no debe ser una mera gestoría laboral para calcular si una nómina está bien o para ver cómo debo redactar el escrito a la empresa para solicitar algún derecho. El sindicato lo debemos sentir como algo propio, algo a lo que pertenecemos; es una herramienta de organización de los trabajadores y trabajadoras para los trabajadores y trabajadoras. Es la forma en que los trabajadores y trabajadoras se organizan en la empresa para luchar por mejorar sus condiciones o para defenderse de los ataques de la empresa.

Es por eso que hacemos un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras de AYESA AT a sentir la organización de los trabajadores como algo suyo, a que colaboren de la manera en que crean necesaria, para fortalecer dicha organización. Cuanto más fuerte sea la organización, mayores logros se conseguirán para la clase trabajadora. La fuerza que transmite una organización no es por la determinación de sus representantes de cara a la empresa sino por la fortaleza de quien la sustenta que somos todos.

¡Lucha por tus derechos! ¡Fortalece la organización de los trabajadores! ¡Afíliate a ASC!

 

¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, AFÍLIATE A ASC!

¡NO a los abusos laborales!

¡NO a los retrocesos laborales!

¡NO a la represión sindical!

SECCIÓN SINDICAL DE A.S.C. EN AYESA AT

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